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20° aniversario del inicio del genocidio Ruanda: las autoridades francesas persisten y niegan

9 de abril de 2014 por Survie

Traduit par María Piedad Ossaba sur Tlaxcala.

El 7 de abril se conmemora el genocidio de los Tutsi en Ruanda en 1994, que cobró la vida de casi un millón de personas en sólo tres meses. Desde hace 20 años, Survie y las asociaciones movilizadas en la lucha por la verdad y la justicia sobre este crimen, están esperando cada año que las autoridades francesas tomen la palabra y reconozcan el papel que han desempeñado durante este genocidio: una complicidad multiforme (diplomática, militar, económica) documentada por un número considerable de trabajos y confirmada esta mañana por un ex oficial francés en France Culture.

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Rwanda 1994 - La France complice © Régis Marzin http://regismarzin.blogspot.fr/

Para la Asociación Survie, la posición del Gobierno socialista sobre el genocidio y el papel del Estado francés debe, en 2014, ir más allá de lo que ya ha sido expresado por Nicolas Sarkozy y Bernard Kouchner en 2010, quienes habían reconocido los "errores" de Francia [1].

Sin embargo arriesgamos a asistir a un evidente retroceso de la palabra pública francesa sobre el genocidio. Después de varias citas fallidas [2], las autoridades francesas decidieron cancelar la anunciada participación de la Ministra de la justicia en la 20 ª conmemoración del genocidio de los Tutsis en Ruanda, a raíz de las acusaciones públicas de complicidad y participación directa en el genocidio interpuesto contra Francia por el presidente de Ruanda, Paul Kagamé. Contrariamente al Gobierno belga, también cuestionado, que mantuvo la representación prevista, los líderes franceses han elegido colocarse a contracorriente de la historia y no honrar la memoria de las víctimas con la consideración que merecen.

Esta decisión es una prueba más de la incapacidad del Estado francés de asumir los errores de su pasado y extraer lecciones de la historia, mientras que fácilmente da lecciones sobre este punto [3]. También marca la creciente fractura del gobierno francés con la sociedad civil de nuestro país y sus generaciones más jóvenes, incluso dentro de las filas de los militantes socialistas [4] para quienes la complicidad en este crimen ha sido probada, y debe ser reconocida. ¿En lugar de darle claridad a la juventud de su propio partido, elegirá François Hollande unirse a los requerimientos de denegación de Alain Juppé, reiteradas estos últimos días tras una interpelación ciudadana sobre su papel durante el genocidio?

Bajo el pretexto de proteger una cierta visión del honor de Francia y de su ejército, los antiguos responsables políticos o militares instan a François Hollande a silenciar los más vergonzosos secretos del ejército y de la diplomacia francesa en Ruanda: Alain Juppé entonces Ministro de relaciones Exteriores, Hubert Védrine, Secretario General del Elíseo durante la presidencia Mitterrand, Paul Quilès, que sofocó en 1998 las conclusiones más demoledoras de la misión de información parlamentaria, o incluso los antiguos altos mandos de la asociación France Turquoise. Para muchos de estos defensores del papel de Francia en Ruanda, el contraargumento recurrente es la denuncia del régimen ruandés actual y de su papel en la subregión desde 1994 - un tema que de ninguna manera debería eclipsar el papel del Estado francés en el genocidio.

No corresponde a nuestra asociación comentar las declaraciones recientes de Paul Kagamé, sino más bien de seguir interrogando a nuestros antiguos responsables políticos, que actuaron en nuestro nombre. Numerosos testimonios, documentos, investigaciones demuestran la complicidad multiforme del Estado francés en el genocidio e incluso la posibilidad de que los oficiales franceses hayan dejado perpetrar crímenes que conocían, o que los soldados franceses hayan cometido crímenes (violaciones e incluso asesinatos). El ejemplo de la colina de Bisesero, donde millares de Tutsi fueron dejados en manos de los degolladores entre el 27 y el 30 de junio de 1994 es esclarecedor a este respecto. Más generalmente, conviene recordar que las autoridades francesas apoyaron a los extremistas que cometieron el genocidio por el entrenamiento, las entregas de armas, el apoyo diplomático, hasta la organización de su evacuación hacia el Zaire. Haber dado esta ayuda, con conocimiento de causa, cualquiera que sea la motivación, tiene una calificación jurídica muy precisa: complicidad de genocidio.

Survie se ha constituido en parte civil en varias denuncias contra X presentadas en 2005 por los sobrevivientes del genocidio que se referían a militares franceses de la Operación Turquoise [4]]. Hoy en día las revelaciones continúan. En la emisora radial France Culture, el ex oficial francés Guillaume Ancel, acaba de declarar que Turquoise sí tenía inicialmente un fin ofensivo, que a mediados de julio de1994, Francia entrego de nuevo sus armas a los miembros de las ex Fuerzas Armadas Ruandesas refugiados en Zaire aunque muchos de ellos habían participado en el genocidio, y que nuestro país les había pagado su sueldo en dólares. ¿Qué funcionarios políticos y militares fueron capaces de dar tales órdenes?

Estos hechos no han sido juzgados, y numerosos documentos permanecen clasificados, lo que les permite a los responsables franceses de hundirse en la negación. Sin embargo, este papel jugado antes y durante el genocidio por un cierto número de políticos y militares franceses, entre los cuales algunos todavía asumen responsabilidades administrativas o políticas, deberá algún día ser examinado por los tribunales. Si nuestra asociación se felicitó por el primer proceso de un genocida ruandés en suelo francés y por la reciente condena de Pascal Simbikangwa, recuerda regularmente que muchos expedientes judiciales se están dilatando desde hace demasiado tiempo, más allá del plazo razonable para juzgar.

Por deber hacia las víctimas, es hora de que los dirigentes y la justicia francesa arrojen luz sobre las numerosas zonas oscuras que rodean la acción del Estado francés de 1990 a 1994, procesen y juzguen a los cómplices franceses del genocidio. Para ello, es esencial que el conjunto de los documentos franceses sobre el papel de Francia en Ruanda sean desclasificados y publicados.

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[1] El Sr. Kouchner recientemente precisó, que se habían producido "algunas órdenes extrañas" durante la operación Turquoise y, con respecto al genocidio, que "todo ha sido preparado con [el] consentimiento ilícito, tácito...yo no sé nada" de las tropas francesas. Genocidio ruandés: Kouchner reconoce el "consentimiento tácito" de Francia . RTL.fr, 06/04/2014. Actualización: 07/04/2014 12:30: según Libération el Sr. Kouchner recordó en estos días « que « el gobierno genocida fue formado en el recinto de la embajada de Francia en abril de 1994», y que «Paris le proporcionó las armas hasta agosto de 1994».»

[2] Salida precipitada de Kigali del secretario de Estado Renaud Muselier en abril de 2004, notable ausencia de un representante político durante la conmemoración del 2013 en París

[3] Recordemos que François Hollande había « exhortado el 27 de enero a Turquía a hacer su « trabajo de memoria» sobre el genocidio de cientos de miles de armenios ».». Hollande llama a Turquía a « hacer su trabajo de memoria » sobre el genocidio armenio, AFP, 27/01/2014

[4] La Operación Turquoise fue una operación militar organizada por Francia en Ruanda a partir de junio de 1994 cuya misión era: « poner fin a las masacres en todas partes donde sea posible, eventualmente usando la fuerza». Fue dirigida por el general Jean-Claude Lafourcade. La operación fue decidida por la resolución n° 929 del Consejo de seguridad de la ONU que precisa: « … da su acuerdo para que una operación multinacional pueda ser puesta en pie en Ruanda con fines humanitarios hasta que el MINUAR sea dotado de efectivos necesarios. " Debía ser " una operación temporal, colocada bajo mando y control nacional (francés), pretendiendo contribuir, de manera imparcial, a la seguridad y a la protección de las personas desplazadas, los refugiados y los civiles en peligro en Ruanda. » Fueron movilizados 2550 militares franceses y 500 de otros países. Bajo la máscara humanitaria, la operación sirvió principalmente a exfiltrar de Ruanda los responsables del genocidio, entre ellos los que fuerons aénos después procesados por la Corte penal internacional en Arusha. [Nota de Tlaxcala

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